Recolección silvestre de las plantas medicinales

Podemos fácilmente encontrar las plantas que necesitamos en herbolarios y otros establecimientos, pero recolectarlas silvestres también tiene muchas ventajas. Si tienes la posibilidad de salir al campo a buscarlas, es una experiencia fabulosa y necesaria, para conocer a fondo tus remedios. 

Tanto la recolección silvestre como la compra, tienen sus ventajas y desventajas. En este artículo veremos cuándo nos puede ser conveniente un método u otro para la obtención de nuestras plantas y cómo recolectarlas correctamente. 

VENTAJAS DE LA COMPRA

Está claro que ir a una tienda y comprar, es aparentemente muy ventajoso. Podemos adquirir las plantas durante todo el año, cuandlo la necesitemos y en las cantidades que queramos. Tan sólo tenemos que ir a comprarla. Además, si no sabemos reconocer la planta en el entorno, o bien vivimos en una ciuidad o lejos del territorio donde pueda crecer esta planta, el herbolario nos es de gran ayuda y utilidad.  

Sin embargo, no todo son ventajas. Comprar en el herbolario a veces nos priva de la posibilidad de conocer esa planta en el entorno. ¿Cómo es? ¿Dónde crece? ¿Es autóctona?Para conocer bien un remedio, lo ideal es conocerlo en persona, en su entorno y hábitat natural. Tocarlo, olerlo… verlo crecer, adaptarse al medio. 

Adquirir nuestra planta en una tienda no nos permite saber con exactitud cuándo fue recolectada y cómo ha sido deshidratada y almacenada hasta que la hemos comprado. Eso es importante, puesto que depende de cómo ha sido este proceso, las cualidades de la planta se habrán destruido en mayor o menor medida. 

VENTAJAS DE LA RECOLECCIÓN Y DESHIDRATACIÓN EN CASA

Cómo hemos visto en el punto anterior, recolectar la planta silvestre o bien cultivarla, nos permite interactuar con ella y conocerla mejor. Pero las plantas silvestres, aún tienen más ventajas.

Por un lado, tienen más adaptabilidad al medio. Nadie ha cuidado de ellas y a procurado que nunca pasaran sed, frío, calor en exceso… y por ello son «todoterreno», grandes luchadoras y eso también se refleja en la cantidad y calidad de sus principios activos. 

Por otro lado, al recolectar nosotras mismas la planta, ya sea silvestre o cultivada, nos permite controlar todo el proceso de secado y almacenaje y con ello garantizar la calidad del producto final. 

El buen secado o deshidratado de la planta es fundamental para evitar la destrucción de los principios activos y si nos fijamos bien, en muchos herbolarios nos venden las plantas con un aspecto degradado, sin apenas color y olor como consecuencia de un proceso descuidado y mala deshidratación. 

La gan desventaja de la recolección silvestre es que es totalmente imprevisible y que si dependemos solamente de ella, muchas veces no tendremos todo lo que necesitamos. La época de recolección de las plantas suele ser muy limitada y además, existen los factores climáticos entre otros, que influyen en el crecimiento de cada especie. 

Obviamente, resulta mucho más cómodo salir a comprarlas, sobretodo si durante ese año no hemos podido encontrar suficiente cantidad de planta o nos hemos despistado y nos hemos perdido el momento óptimo para su recolección. 

NORMAS BÁSICAS PARA LA RECOLECCIÓN SILVESTRE

Somos afortunadas de poder recibir tantos regalos de la Naturaleza y por ello, deberíamos de estar inmensamente agradecidas de poder trabajar con ella. A menudo nos confundimos y nos creemos con el derecho de poder todo lo que queramos, como si fuéramos dueñas de las plantas y ellas estuvieran aquí simplemente para servirnos. La Naturaleza no tiene ninguna obligación de darnos absolutamente nada.

Cuando recolectamos una planta, estamos causando daño al ecosistema y también al vegetal, por lo que es importante hacerlo de manera que causemos el mínimo impacto posible para asegurarnos la supervivencia y expansión de la especie. 

Con respeto y sostenibilidad

La mejor manera de recolectar las plantas es de forma respetuosa. Nos llevaremos tan sólo aquello que necesitemos, que vayamos a utilizar y siempre tratando de minimizar el daño. 

No dejes rastro de tu paso

Si hay poca cantidad de esa planta que quieres recolectar, déjala, no la cojas. Permite que se reproduza en esa zona. Elige terrenos abundantes de la especie y cuando la recolectes, que sea un tercio de toda la mata o arbusto, para que no se note tu paso por allí.  

Pequeños cortes limpios

Para facilitar la regeneración del tejido de la planta, realizaremos cortes limpios y solamente donde sea necesario.

Hojas, frutos y flores muchas veces se pueden recolectar con la mano pero si fuera necesario, usaríamos herramientas que nos permitan hacer un corte limpio. 

Para recolectar la corteza, cortamos simplemente una rama y entonces la pelamos. Si lo que queremos es recolectar la resina, debemos saber cómo hacer bien ese proceso o bien, recolectar la resina seca que encontramos en el vegetal, sin provocar nosotras la herida. La resina es la respuesta del vegetal a la agresión. Trata de cicatrizar, desinfectar y proteger la herida. Al recolectar la resina, nos llevamos sustancias necesarias para el vegetal y según la época del año y el estado vital de la planta, puede ser muy perjudicial. 

¡Cuidado con la raíz!

Cuando se recolectan las plantas, debemos evitar estirarlas hacia arriba para no arrancarlas de raíz. Cuando recolectamos la raíz, matamos la planta y evitamos que pueda reproducirse. Evitaremos llevarnósla a no ser que ésta sea la parte necesaria. 

Respeta la flora protegida

Hay especies que están en riesgo de extinción por un uso excesivo y una recolección nada sostenible. Asegúrate de que la planta que recolectas no es una de ellas. 

Sin riesgos

Para que nuestro remedio sea verdaderamente útil y no nos perjudique, debemos tener en cuenta una serie de consideraciones para evitar los riesgos de que la recolección silvestre conlleva. 

Reconoce la planta

Asegúrate de identificar bien la planta que recolectas y no confundirla con una que sea tóxica o con un margen terapéutico estrecho. Ante la duda, no la cojas. ¡Conoce también la parte que se utiliza y no te confundas! Son muchas las plantas que tienen partes tóxicas y partes seguras al mismo tiempo, por lo que dees conocer cuál es la parte que te interesa recolectar. 

Evita contaminaciones

Evita las zonas de ganadería, márgenes de caminos y carreteras, granjas, cultivos no ecológicos… Así evitarás ingerir una planta contaminada de herbicidas, fitosanitarios, orina, heces…

Elige el momento

Elegir el momento adecuado para la recolección es importante ya que no será lo mismo si necesitamos utilizar las hojas, las flores, raíces, frutos, corteza…

Flores

Se recolectan en primavera o en verano, cuando se acaban de abrir. Es el momento en que la energía del vegetal está concentrada en ellas.

Hojas

Se recolectan en primavera, antes de la floración. Generalmente, si se recolectan en flor, esa energía estará ya destinada a esa zona y no podremos aprovechar al máximo las virtudes de las hojas. 

Cortezas

Se recolectan en otoño, eniendo especial cuidado de que no haya condiciones climáticas extremas, sobretodo en verano e invierno, que debiliten demasiado el vegetal cuando nos llevemos su corteza. 

Raíces y tallos subterráneos

Se recolectan en otoño, que es cuando los nutrientes y energía de la planta se concentran en las áreas subterráneas para poder mantenerse durante todo el invierno. 

Frutos y semillas

Cuando estén maduros

Resinas

Se recolectan en primavera u otoño