Aceite de hipérico

El aceite de hipérico u «Oli de cop» (Aceite del golpe) como lo llamamamos aquí en Cataluña, es uno de los remedios más clásicos entre las y los herbalistas. Quizás es su color rojo intenso que lo hace tan mágico y espectacular, pero sus propiedades medicinales son sin duda la razón por la que se encuentra en numerosas casas. ¡Este oleomacerado no puede faltar en tu botiquín!

A continuación, te explico las propiedades medicinales de este maravilloso preparado y cómo elaboralo en casa. 

EL HIPÉRICO

La planta del hipérico tiene numerosos nombres. Se la conoce en castellano como Corazoncillo, Hierba de San Juan, Hierba de las heridas, Hipericón, Hipérico… y en catalán  como Herba de Sant Joan, Herba de cop, Herba del pericó, Herba foradada, Pericó… 

Sin duda para saber de qué planta estamos hablando, es preciso especificar que nos referimos al Hypericum perforatum. Hyper eikon, en griego, significa que << está por encima de todo lo imaginable>>. ¡Y bien cierto que es! Siempre ha sido una planta considerada mágica y en este artículo hablaremos de algunos de los misterios que nos regala el hipérico y que aún la ciencia no ha sido capaz de explicar. 

Esta planta destaca entre henares, prados y campos por sus preciosas flores de color amarillo intenso. Se la conoce como Hierba de San Juan porque florece alrededor de esa fecha, siendo también el momento de su recolección. 

Tradicionalmente se han utilizado las flores de hipérico y sus sumidades floridas como cicatrizantes, digestivas, analgésicas y antibacterianas pero también tienen efectos antidepresivos, antifúngicos, antiinflamatorios y antivirales. Se ha utilizado a lo largo de la historia principalmente para tratar afecciones nerviosas y dolores neurálgicos, ciática y reumatismo.  

EL ACEITE DE HIPÉRICO

De la maceración de sus sumidades floridas en aceite de oliva obtenemos el famoso aceite de hipérico, de color rojo intenso por la hipericina, un pigmento que contienen las flores y tiñe el aceite. Pero ¿para qué podemos utilizar este aceite? ¿Por qué es de los favoritos del botiquín?

El aceite de hipérico ha mostrado a lo largo de la historia,pero también en numerosos estudios que es un fabuloso cicatrizante de heridas. No sólo reduce el tamaño de las mismas, sino que también reduce el tiempo necesario para su curación. 

El aceite se aplica externamente para tratar quemaduras, hematomas, heridas, hemorroides, dolor muscular, dermatitis e irritaciones de la piel. ¿Te parece poco?

Paso a paso para la elaboración del aceite de hipérico:

La elaboración del aceite de hipérico es muy sencilla y es prácticamente igual que la elaboración de cualquier otro oleomacerado, sin embargo, el hipérico es muy particular y tiene sus propias preferencias que conviene que conozcas. 

Primero de todo hay que recolectar sus flores o bien las sumidades floridas. Si bien es cierto que algunas fuentes recomiendan elaborar el aceite de hipérico con sus flores deshidratadas, es una de aquellas plantas que se pueden macerar frescas sin temer que se estropee el aceite (si se hace bien, claro). ¡Y el aceite es muchísimo mejor con planta fresca! 

Para este oleomacerado necesitarás: 

– flores frescas de hipérico

– aceite de oliva virgen extra ecológico

– recipiente de vidrio con tapa hermética

Tan sólo tienes que introducir las flores en el recipiente y llenarlo hasta arriba dejando un dedo de margen. Seguidamente, viertes el aceite de oliva hasta cubrir las flores por completo. Lo cierras y lo dejas macerar unas 4 semanas. Una vez transcurridas estas 4 semanas, lo filtras y envasas en un recipiente opaco bien cerrado y lo guardas al abrigo de la luz, en un lugar fresco. 

Tipos de maceraciones

Tradicionalmente el hipérico se macera al sol y sereno, es decir, en el exterior para que los cambios de temperatura permitan su agitación y macerado durante 40 días. Además, se dice que el efecto del sol, potencia sus propiedades medicinales y aumenta el color rojo del aceite. Sin embargo, muchas personas lo maceran dentro de sus casas, igual que con otros oleomacerados, en un lugar oscuro y fresco mientras lo agitan diariamente. Si no tienes la posibilidad de hacerlo al sol y sereno puedes hacerlo dentro de casa, no te preocupes, será un aceite bien rojo también y con sus fabulosas propiedades medicinales. Puedes macerarlo 4 semanas o 40 días, como prefieras siempre y cuándo sean un mínio de 4 semanas.

La inexplicable magia del aceite de hipérico

Como hemos visto, uno de los compuestos del hipérico es la hiperforina. Una molécula que supuestamente, se oxida con la luz y se transforma en furohiperforina, sin embargo esto no ocurre durante la maceración al sol y sereno. 

La ciencia aún no ha podido resolver este gran enigma: ¿cómo puede ser que la hiperforina se mantenga intacta tras la maceración al sol y sereno? Increíble ¿no? 

Desmontando el mito de la fotosensibilidad del aceite de hipérico

¡Aún hay más magia en el hipérico!

Siempre se ha dicho que el aceite de hipérico es fotosensibilizante por su contenido en hipericina. ¡Menudo terror nos han puesto a todos con esta supuesta fotosensibilidad! Pero lo cierto es que no constan casos de fotosensibilidad por el uso de aceite de hipérico. Y eso no es todo, ni siquiera se ha encontrado hipericina en el aceite de hipérico, por lo que suponemos que no es soluble en aceite. ¿De dónde viene pues toda esta historia de la fotosensibilización? Parece que estos posibles efectos secundarios se han observado principalmente en animales que han ingerido extractos de hipérico en dosis terapéuticas muy por encima de las dosis terapéuticas. 

Debido a la falta de informes reportando casos de sensibilización de la piel tras la aplicación del aceite de hipérico, podemos afirmar, que el aceite de hipérico no es fotosensibilizane y que a pesar de su color rojo y sus efectos antibacterianos, no contiene hipericina. 

Ahora bien, es un aceite. Toda exposición solar tras la aplicación de aceites está totalmente contraindicada.

REFERENCIAS: 

  • Arsic I, Žugic A, Antic DR, Zdunic G, Dekanski D, Markovic G, et al. Hypericum perforatum L. Hypericaceae/Guttiferae sunflower, olive and palm oil extracts attenuate cold restraint stress – Induced gastric lesions. Molecules. 2010;15(10):6688–98. 
  • Berdonces JL. Plantas medicinales. Guía de remedios naturales. Oberon; 2016.
  • European Scientific Cooperative On Phytotherapy. ESCOP monographs, The Scientific Foundation for Herbal Medicinal Products. Online series. Hyperci herba (St. John’s Wort). Exeter: ESCOP; 2018.
  • Flora Catalana. Hypericum perforatum L. Disponible en: http://www.floracatalana.net/hypericum-perforatum-l
  • Quer PF. Plantas medicinales. El Dioscórides renovado. Península; 2016.
  • Lyles JT, Kim A, Nelson K, Bullard-Roberts AL, Hajdari A, Mustafa B, et al. The chemical and antibacterial evaluation of St. John’s Wort oil macerates used in Kosovar traditional medicine. Front Microbiol. 2017;8(SEP):1–19. 
  • Tilgner SM. Herbal medicine from the heart of the earth. 3rd ed. Wise Acres LLC; 2020.
  • Vanaclocha B. Cañigueral S. Fitoterapia. Vademécum de prescirpción. Disponible en: www.fitoterapia.net

Los errores más habituales elaborando extractos con plantas

Cuando descubrí que podía macerar las plantas con aceite o alcohol y obtener así sus propiedades medicinales para añadirlas en cremas y otros preparados… ¡aluciné! ¿Cómo algo tan sencillo podía ser tan fabuloso y efectivo? Y es que elaborar oleomacerados y tinturas es de lo más sencillo, sin embargo, hay muchas cosas que a menudo se pasan por alto e influyen en la calidad y eficacia del preparado.

En este artículo te hablo de los errores y creencias más habituales cuando una empieza sus andaduras elaborando remedios y aprovecho para resolver algunas dudas que pueda que tengas aún rondándote por la cabeza: ¿Se pueden elaborar tinturas con cualuier tipo de aclohol? ¿La graduación de alcohol depende de la parte de la planta utilizada? ¿Puedo macerar cualquier planta en aceite? ¿Son todos los aceites aptos para oleomacerados?

Espero que este artículo disipe algunas de tus dudas, rompa mitos y te ayude a mejorar, si se puede, la elaboración de tus preparados medicinales en casa. 

Las tinturas se hacen con cualquier alcohol (tipo vodka, aguardiente…)

Seguro que te han dicho esto muchas veces. También se encuentra en numerosos libros, a mi incluso me llegaron a decir en la escuela de fitoterapia que tan sólo era legal comprar este tipo de alcohol y que nunca podría comprar alcohol de 96º de uso alimentario para las tinturas. Pues bien, eso no es así…  Es cierto que lo más cómodo es ir al supermecado y coger cualquier botella de alcohol que nos apetezca y ahí macerar todo tipo de plantas. Y también es cierto que hay algunos estados del continente norte – americano dónde no está permitida su venta y por ello, en algunos libros traducidos, nos sugieren utilizar este tipo de bebidas alcohólicas. 

¡Pero si se puede! Se puede y se debe. ¿Por qué? Pues porqué las propiedades medicinales de las plantas las confieren sus principios activos y estos no se pueden extraer siempre en la misma graduación alcohólica. Cada molécula necesita su graduación, por lo que partir de alcohol de 96º siempre es una mejor opción, de esta forma podemos rebajarlo cuánto queramos. ¡Pero eso no es todo! Si usamos planta fresca rebajamos la graduación de alcohol al diluirlo con el agua de la planta. Así pues, las tinturas no se elaboran simplemente vertiendo una planta en cualquier tipo de alcohol.

Cualquier planta se puede macerar en aceite para aprovechar sus virtudes medicinales

Confiesa. Cuando aprendiste a elaborar oleomacerados ¡macerabas todo en aceite! Quizás lo sigues haciendo. Los oleomacerados son una auténtica maravilla, fáciles, sencillos, simples… ¡fabulosos! Meter en un recipiente, cubrir con aceite ¡qué fácil! ¡Y a macerar! 

Bien, si y no. ¿Crees que puedes macerar cualquier planta en aceite? Poder puedes, por supuesto, ¿pero realmente siempre tendrá las propiedades de la planta ese aceite? Pues no siempre. No todo se extrae con el aceite. 

Cómo he dicho anteriormente, las acciones farmacológicas de las plantas las confieren sus principios activos y éstos son pura química. Y en química… pues no vale todo. Esas moléculas seran extraíbles mejor, peor o nada según el disolvente que utilicemos. Así que no maceres flores de malva ni semillas de castaño de indias en aceite porqué de poco te va a servir. Las flores de malva contienen mucílagos, y es por eso que querríamos sus propiedades emolientes, calmantes, antiinflamatorias… únicamente solubles en agua. Las semillas de castaño de indias tienen escina, entre otras moéculas, que le confieren actividad antiinflamatoria y venotónica, y éstas, son mejor extraibles en agua y mezclas hidroalcohólicas. 

Las tinturas de raíces necesitan más graduación de alcohol

Es habitual pensar que, al ser las raíces una de las partes más duras de la planta, ésta necesite de más graduación alcohólica para poder elaborar un extracto. Pues bien, volvemos a lo mismo. Depende de los principios activos que contenga esa raíz. 

Las raíces de valeriana (Valeriana officinalis) necesitan una graduación de unos 70º, y esto es debido a su contenido en aceite esencial. Sin embargo, para las tinturas de raíz de regaliz  (Glycyrrhiza glabra) utilizaremos alcohol de unos 50º para poder extraer bien la glicirricina, entre otros saponósidos triterpénicos. ¿Todas necesitan alcohol? Para nada. La raíz de malvavisco (Althaea officinalis) es rica en mucílagos y por eso utilizaremos simplemente agua para extraerlos. 

Para la elaboración de oleomacerados nos vale cualquier aceite vegetal

De forma generalista, se dice que para la elaboración de oleomacerados podemos utilizar cualquier aceite vegetal en estado líquido. Y es cierto, pero, no todos los aceites vegetales son iguales y unos tendrán más poder extractivo que otros.  Además, los aceites más grasos se absorben más lentamente y de forma más superficial mientras que los aceitos más «secos» penetran capas más profundas de la piel. 

Sabemos que en función de la cantidad de ácido oleico y otros aceites monoinsaturados, los aceites vegetales tienen más o menos capacidad extractiva. Resulta que el aceite de girasol tiene más capacidad extractiva que el aceite de oliva, aunque existen excepciones. En un estudio que comparaba la cantidad de quercitina presente en oleomacerados (elaborados con aceite de oliva, aceite de girasol y aceite de palma como protectores gástricos) se vio que, en los de girasol tienen más cantidad de quercitina. Sin embargo, el oleaomacerado de hipérico en aceite de oliva fue más efectivo que los otros. El estudio concluyó que existe una cierta sinergia entre el aceite de oliva y el hipérico que hacen que este aceite sea más indicado para elaborar el oleamacerado de hipérico.  

REFERENCIAS:

  • Arsic, I; Zugic, A; Rujanjic, Dzunic, G; Dekanski, D; Markovic, G; Tadic, V. Hypericum Perforatum L. Hypericaceae/Guttiferae Sunflower, Olive and Palm Oil Еxtracts Attenuate Cold Restraint Stress – Induced Gastric Lesions
  • Bone, K. A Clinical Guide to Blending Liquid Herbs
  • Bruneton, J. Farmacognosia. 
  • Cizinauskas, V. Skin penetration enhancement by natural oils for dihydroquercetin delivery
  • Kuklinski, C. Farmacognosia.
  • Vanaclocha, B; Cañigueral, S. Fitoterapia. Vademécum de Prescripción. Disponible en: www.fitoterapia.net 
  • Yarnell, E. Phytochemistry for Practitioners of Botanical Medicine

Cómo obtener el gel de aloe

El aloe, también conocido como sábila, es una planta absolutamente maravillosa y llena de propiedades que seguro te pueden beneficiar en numerosas ocasiones. En este artículo, te hablo un poco sobre esta planta y sus propiedades, además de mostrarte el paso a paso para la obtención de su gel. 

CÓMO NOS CUIDA EL ALOE 

El aloe es una planta «suculenta», que significa que contiene jugo en su interior. De ese jugo obtenemos el tan preciado gel de aloe que tantas virtudes medicinales nos regala.

Existen más de 250 especies de aloe en todo el mundo, sin embargo, el uso para fines medicinales se limita a dos especies: Aloe ferox miller, de la que sólo se obtiene el acíbar, y el Aloe barbadensis miller, del que se obtiene acibar como gel de aloe. 

El acíbar

Entre la corteza de la «hoja» y la pulpa, se encuentra el acíbar que por su contenido en derivados hidroxiantracénicos (aloína, barbaloína…) tiene acción laxante y purgante totalmente contraindicada en casos de estreñimiento crónico ya que estímula el peristaltismo de los intestinos irritándolos lo que no solamente los daña a largo plazo sino que reduce la capacidad innata del organismo a producir sus propio peristaltismo. 

La pulpa o gel de aloe

El gel de aloe es un líquido mucilaginoso que se encuentra en el interior de sus «hojas» o pencas. Está principalmente constituido por agua y abundantes polisacáridos que se emplean para el tratamiento de heridas, úlceras, quemaduras y otras irritaciones e inflamaciones de la piel. El gel de aloe, por sus propiedades antiinflamatorias, cicatrizantes, antimicrobianas, demulcentes… se puede utilizar para el tratamiento de gingivitis, psoriasis, acné… ¡Y tambén puede ingerirse! El gel de aloe puede ayudar a regular el funcionamiento intestinal, calmar las mucosas irritadas y actuar como prebiótico favoreciendo al equilibrio de la microbiota intestinal. ¡Una maravilla! 

CÓMO EXTRAER EL GEL DE ALOE

Para la obtención del gel necesitamos una planta de pencas maduras que hayan desarrollado todas sus propiedades medicnales. Para ello, debemos esperar al menos hasta la primera floración de la planta que ocurre a partir del segundo o tercer año. Lo ideal es utilizar la planta de 3 a 5 años de edad transucrridos un par o tres de días tras haberla regado, de esta manera nos aseguramos que el jugo sea bien concentrado. 

Se deben de elegir las hojas más grandes de la parte inferior de la planta, esas son las más antiguas. Las pencas elegidas deben estar sanas, ni secas ni oxidadas. 

Para sacar la penca, se realiza un corte lo más cerca posible al tallo con un cuchillo y luego se tira de la penca de manera que la extraemos de una vez, sin romperla, procurando no dañar la planta. No es recomendable retirar más del 10% de la planta, esperaremos a que hayan brotado nuevas pencas antes de volver a cortarlas. 

Paso a paso para la extracción del gel de aloe

Una vez retiradas las pencas necesarias, cortamos la parte blanca de base de la penca y la colocamos boca abajo en un recipiente con agua durante 24 horas para que vaya soltando la aloína. Observaremos que deja el agua teñida de rojo.

Transcurridas las 24 horas, retiramos las pencas del recipiente y las lavamos bien con agua. Seguidamente, retiramos los talerales puntiagudos.

Retiramos la piel de la penca con la ayuda del cuchillo.

Con la ayuda de una cuchara retiramos la pulpa.

Limpiamos la pulpa del aloe con agua fría para retirar posibles trazas de aloína y aprovechamos para revisar si nos ha quedado algún trozo de piel y lo retiramos.

Batimos el gel con la batidora de mano y lo filtramos. Observaremos que a obtenemos un líquido, un poco espeso y gelatinoso. 

 

Seguidamente podemos o bien congelarlo en una cubitera para poder utilizar siempre que queramos o transformarlo en un gel de aloe casero.

Conservación

El gel de aloe no se conserva muy bien, se oxida rápidamente y además también se contamina con microorganismos. Por esta razón, conviene congelarlo y así poder utilizarlo siempre que lo necesitemos. También podemos añadir este gel en la fase acuosa de nuestras cremas, champús, cataplasmas de arcilla…

Si queremos utilizar el gel durante un tiempo podemos añadirle antioxidantes como el ácido ascórbico (Vitamina C),  conservantes y  gomas para darle una textura más gelificada. 

REFERENCIAS: 

  • European Scientific Cooperative On Phytotherapy. ESCOP monographs The Scientific Foundation for Herbal Medicinal Products. Online series. Aloe capensis (Cape aloes). Exeter: ESCOP; 2014. Aloe vera. 
  • Susaeta. Curiosidades y recetas. Susaeta