Hidrolatos: usos y sobreusos

Hasta hace relativamente poco los hidrolatos eran poco conocidos, incluso despreciados. Sus maravillosas propiedades medicinales les han permitido tomar un importante lugar en cosmética y terapia. Pero, ¿no estamos pasando de ignorarlos a darles demasiado protagonismo? 

En este artículo te hablo sobre las virtudes de los hidrolatos sin olvidar que existen otras formas para utilizar las plantas medicinales y que por lo tanto, no son absolutamente imprescindibles aunque hoy en día lo pueda parecer…

QUÉ SON LOS HIDROLATOS

La palabra hidrolato proviene del prefijo griego hydro, que significa agua, y de lat, que deriva de la palabra francesa lait, que significa leche. En ocasiones se les llama a“hidrosoles”, debido a la traducción literal de la palabra inglesa hydrosol.  

Los hidrolatos se obtienen conjuntamente con los aceites esenciales mediante la destilación de la planta generalmente con un alambique de cobre, aunque existen otros métodos, algunos menos artesanales utilizados por los laboratorios. Hace tiempo se consideraban un subproducto de la destilación de la planta y se desechaban totalmente. Afortunadamente, hoy en día, se aprecia su alto valor y también se utiliza tanto en cosmética como en terapéutica.

Cómo se obtienen

El alambique consta de 4 partes: la caldera, el cuello de cisne, el refrigerador y el serpentín. También se le puede añadir lo que se conoce como columna, para destilar partes de las plantas más delicadas y sensibles y evitar que entren en contacto con el agua. 

En la caldera se calienta el agua y la planta. Se generan vapores que viajan a través del cuello de cisne hasta llegar al serpentín, ubicado en el interior del depósito de refrigeración que contiene agua fría, se condensa y genera dos productos: el hidrolato y el aceite esencial. 

Beneficios del uso de hidrolatos

  • Extractos muy concentrados. Los hidrolatos son extractos acuosos de la esencia soluble en agua de la planta y tienen una relación droga-extracto de 1:1 por lo que son muy concentrados.

  • Seguros. A diferencia de los aceites esenciales, los hidrolatos son generalmente seguros y con pocas contraindicaciones. Son aptos para usar directamente sobre la piel y también pueden ingerirse reabajándose con agua.

  • Más que un cosmético. Si bien es cierto que su popularidad ha sido por sus usos en la elaboración de cremas, champús, limpiadoras faciales… los hidrolatos tienen una infinidad de usos como saborizantes en la cocina, perfumes e incluso agua para la plancha.

  • Cómodos, rápidos y fáciles de usar. Sin duda comprar un hidrolato es muy cómodo y usarlo en la elaboración de tónicos faciales, cremas y champús es de lo más rápido y fácil. 

Desmontando mitos

Los hidrolatos son una maravilla, esto no se puede negar. Tienen numerosas ventajas y son unos grandes aliados para el cuidado personal. Ahora bien, existen una serie de creencias y costumbres alrededor de ellos que conviene, según mi punto de vista, revisar. No podemos olvidar que los hidrolatos se han puesto de moda y eso supone un «peligro», porqué el marketing puede llevarnos a creer que siempre son la mejor opción olvidando que tenemos otras formas más asequibles y a veces, más sostenibles, de trabajar con las plantas medicinales.

  • Se pueden obtener hidrolatos de forma casera sin tener alambique, simplemente mediante una olla y poco más.

    Con tan sólo una olla, la tapa, fuego y un poco de hielo podemos destilar las plantas para obtener su agua aromática. Sin embargo, no sería correcto llamar a este producto hidrolato ya que los hidrolatos son extractos a una concentración de 1:1, lo que significa que en 10ml de hidrolato se encuentran 10g de planta. Con el método casero de la olla y el hielo obtenemos un destilado muy poco concentrado y mucho más diluido. Llamar a estos productos hidrolatos puede ser insultante para aromatólogos y expertos en destilación porque obtener esta clase de productos requiere experiencia y un equipo óptimo para poder extraer hidrolatos de buena calidad.

  • Los hidrolatos son mejores que otros extractos como tisanas o tinturas. Que lástima pensar eso. Son productos diferentes y cada uno aporta unas propiedades diferentes ya que, según el método de extracción, nos beneficiaremos más o menos de las propiedades de cada planta. Puede que, como hemos dicho en el punto anterior, sean cómodos, rápidos y fáciles de usar y que muchas veces sean preferibles para evitar «manchar» o «potinguear» demasiado haciendo infusiones, filtrando, macerando… Pero oye, ¿no es esta la magia de elaborar tus preparados? 

  • Los hidrolatos son la única y mejor forma de elaboración de cremas cosméticas, champús y otros preparados caseros. Con la cosmética natural casera que tanto está de moda, nos hemos olvidado que las infusiones y extractos son también fase acuosa de todo tipo de preparados. La cosmética natural de hoy en día se basa en productos uniformes, blancos y con muy poca riqueza de extractos gracias al uso de hidrolatos. Por supuesto que a los laboratorios les interesa venderte su emulsionante, su envase, sus aceites esenciales, su vitamina E, su hidrolato… Hacer este tipo de preparados está bien, yo también los he hecho pero oye,  ¿No crees que a veces simplemente estás mezclando ingredientes?

     

  • El hidrolato de hamamelis o de milenrama son fantásticos tónicos faciales y estimulantes de la circulación por su alto contenido en taninos. Yo también me lo creí. ¿Acaso no te venden el hidrolato de hamamelis como tónico venoso? Las propiedades astringentes y venotónicas que los taninos aportan a estas dos plantas y también, al avellano que «es nuestro hamamelis» al cual por cierto, a menudo se sustituye por la versión americana, el Hamamelis, (otro tema de marketing), no se encuentran en el hidrolato ya que los taninos no se extren con este método.

Hidrolatos ¿sí o no?

¡Por supuesto que sí! ¡Claro que sí! Pero no te olvides, existen otros extractos, que tu misma puedes crear y que son absolutamente maravillosos. 

REFERENCIAS: 

  • Catty S. Hydrosols. The next aromatherapy. Healing Arts Press; 2001.
  • Vertedor OP. Hidrolatos. Aromaterapia con aguas esenciales y medicinales.
  • Villar del Fresno AM. Farmacognosia General. Síntesis; 2010. 

Remedios para el insomnio

Todos sabemos que dormir es importante, ¿pero cuál es la función del sueño y porqué es tan necesario? El sueño permite que que el sistema nervioso se ecupere tras un fatigosa jornada en constante vigília. El descanso de nuestro cuerpo y nuestra mente es absolutamente necesario para el desarrollo de la actividad diaria y el correcto funcionamiento del organismo. Sin el debido descanso, aparecen trastornos, malestares y patologías que deterioran nuestra calidad de vida. 

El insomnio se puede manifestar de formas diversas según la persona y generalmente se clasifica en los siguientes tipos de insomnio:

Insomnio inicial o de primera hora

Este tipo de insomnio dificulta la conciliación del sueño. A menudo se debe a un estado de hiperactividad, ansiedad o hipervigilia. Las personas más nerviosas y mentales que a menudo se sienten abrumadas por infinitos pensamientos y preocupaciones suelen tener este tipo de insomnio. A veces este nerviosismo agota pero dificulta el sueño. En estos casos una bebida caliente y nutritiva antes de acostarse puede ser de gran ayuda. 

Insomnio medio o de sueño interrumpido

Se carecteriza por presentar despertares frecuentes durante la noche, especialmente entre las 2 y las 3 de la madrugada siendo muy difícil volver a conciliar el sueño. Este tipo de insomnio puede estar relacionado con ansiedad aguda y digestiones pesadas. Para estas personas puede ser muy beneficioso hacer un poco de ejercicio físico ligero antes de acostarse, un poco de meditación y tónicos amargos para facilitar la digestión. 

Insomnio terminal o de segunda hora

Es el despertar demasiado pronto por la mañana, sin posibilidad de conciliar el sueño de nuevo. La mayoría de las veces suele ser o bien por el consumo de somníferos o bien por acostarse demasiado tarde. Para estas personas es importante adoptar rutinas y hábitos que faciliten la rápida conciliación del sueño.

Cómo preparar al cuerpo y la mente para ir a dormir

Cuando tenemos sueño, nos pesan los ojos y bostezamos nuestro cuerpo se relaja y el metabolismo se relantiza. Ese es el momento de acostarnos, si esperamos, puede que sea demasiado tarde y sea más difícil luego conciliar el sueño. 

Cada persona sufre insomnio por razones diferentes, no existe la píldora perfecta para cada uno. De hecho, los somníferos tan sólo enmascaran el problema y no nos permiten descubrir el origen por lo que no son soluciones reales. Cada persona debe encontrar el origen de su insomnio, sólo así podrá volver a dormir de forma natural.

Las medidas propuestas a continuación, son recomendaciones generales para encontrar una rutina que favorezca la conciliación del sueño:

  • Come ligero, bajo en hidratos de carbono, evita los de absorción rápida y no comas grasas antes de acostarte. Los alimentos pesados tardan en digerirse y eso dificulta la conciliación del sueño además de la correcta digestión. Los hidratos de carbono de absorción rápida pueden provocar hipoglucemias durante la noche e interferir en la calidad del sueño.
  • Calidez y silencio. El sueño aparece más fácilmente sin ruidos, distracciones y en ambientes cálidos.  Adapta el espacio para que no haga ni frío ni calor e intenta que no haya ruidos exteriores que puedan perturbarte. 
  • Luces fuera. La luz altera totalmente nuestros ritmos circadianos y dificulta la conciliación del sueño. Con el atardecer, es importante reducir la luz o sustituirla por una cálida y tenue que nos relaje e invite acostarnos.
  • Bebidas calientes y relajantes. Una manera de facilitar al cuerpo la conciliación del sueño es tomando infusiones o bebidas calentitas bien nutritivas para preparar el cuerpo para ir a dormir. Por supuesto, se deben evitar los excitantes como el café, cacao, té y alcohol. 
  • Facilita la digestión con tónicos digestivos. Puede que la causa del insomnio sea la ingesta de alimentos pesados o dificultades para digerir. En ese caso pueden ser muy útiles las infusiones de plantas amargas y relajantes a media tarde.
  • Relaja el cuerpo y la mente. Puede que te sientas muy agitada antes de acostarte, quizás te cuesta cerrar el día, dejar atrás todo lo vivido y bajar la tensión exceso de actividad. Por ello, puede ser interesante hacer un poco de ejercicio físico suave y meditación antes de acostarte. También evitar la televisión o al menos los programas y películas más violentos y excitantes. 

Plantas y remedios para el insomnio

Las plantas que nos ayudan a conciliar el sueño son aquellas que tienen acción principalmente sedante, siendo algunas de ellas además tónicas digestivas y/o nutritivas por lo que, según el origen del insomnio, pueden ser más o menos convenientes. 

Bebida caliente y nutritiva

Este es uno de mis preparados favoritos. Tengo la suerte de no tener nunca problemas para dormir, pero he tomado esta bebida muchas veces y es sin duda, un auténtico somnífero para mí. Sus efectos en mí son inmediatos, apenas le he dado unos pocos sorbos y ya empiezo dormirme. 

Este preparado calma las mentes más agitadas, nerviosas y preocupadas. Es ideal para todas aquellas personas hiperactivas que pueden padecer insomnio por falta de nutrientes. ¿Cómo prepararla? Muy fácil, tan sólo necesitas uno o dos ingredientes. El ingrediente principal es la leche, bien calentita. Puedes substituirla por leche vegetal, siempre que sea de almendaras o avellanas, no de cereales. Ésta tiene que ser bien nutritiva, que aporte calor al cuerpo. A esta leche caliente se le añade raíz de ashwaganda (Whitania somnifera) y opcionalmente canela (Cinnamomum sp) para darle mejor sabor. El sabor de la ashwaganda no suele ser muy popular pero se tolera mejor con el tiempo. 

Remedio sedante y digestivo

Para aquellas personas que necesiten calmar su agitación, sobretodo física, y facilitar la digestión de los alimentos,  el lúpulo (Humulus lupulus) es sin duda un gran remedio. Esta es una planta amarga, por lo que estimula la producción y secreción de jugos gástricos que facilitan la digestión, pero es además sedante. Se puede convinar con otras plantas digestivas y relajantes como la Melisa (Melisa officinalis) o la Pasiflora (Pasiflora incarnata). 

REFERENCIAS: 

  • Langade D, Thakare V, Kanchi S, Kelgane S. Clinical evaluation of the pharmacological impact of ashwagandha root extract on sleep in healthy volunteers and insomnia patients: A double-blind, randomized, parallel-group, placebo-controlled study. J Ethnopharmacol [Internet]. 2021;264. (August 2020): 113276.
  • Luengo, MT. El insomnio. Plantas medicinales. Offarm. 2013;4-8

Aceite de hipérico

El aceite de hipérico u «Oli de cop» (Aceite del golpe) como lo llamamamos aquí en Cataluña, es uno de los remedios más clásicos entre las y los herbalistas. Quizás es su color rojo intenso que lo hace tan mágico y espectacular, pero sus propiedades medicinales son sin duda la razón por la que se encuentra en numerosas casas. ¡Este oleomacerado no puede faltar en tu botiquín!

A continuación, te explico las propiedades medicinales de este maravilloso preparado y cómo elaboralo en casa. 

EL HIPÉRICO

La planta del hipérico tiene numerosos nombres. Se la conoce en castellano como Corazoncillo, Hierba de San Juan, Hierba de las heridas, Hipericón, Hipérico… y en catalán  como Herba de Sant Joan, Herba de cop, Herba del pericó, Herba foradada, Pericó… 

Sin duda para saber de qué planta estamos hablando, es preciso especificar que nos referimos al Hypericum perforatum. Hyper eikon, en griego, significa que << está por encima de todo lo imaginable>>. ¡Y bien cierto que es! Siempre ha sido una planta considerada mágica y en este artículo hablaremos de algunos de los misterios que nos regala el hipérico y que aún la ciencia no ha sido capaz de explicar. 

Esta planta destaca entre henares, prados y campos por sus preciosas flores de color amarillo intenso. Se la conoce como Hierba de San Juan porque florece alrededor de esa fecha, siendo también el momento de su recolección. 

Tradicionalmente se han utilizado las flores de hipérico y sus sumidades floridas como cicatrizantes, digestivas, analgésicas y antibacterianas pero también tienen efectos antidepresivos, antifúngicos, antiinflamatorios y antivirales. Se ha utilizado a lo largo de la historia principalmente para tratar afecciones nerviosas y dolores neurálgicos, ciática y reumatismo.  

EL ACEITE DE HIPÉRICO

De la maceración de sus sumidades floridas en aceite de oliva obtenemos el famoso oleato de hipérico de color rojo intenso por la hipericina, un pigmento que contienen las flores y tiñe el aceite.  A pesar de llamarle muchas veces aceite de hipérico, es en realidad un oleomacerado, ya que se obtiene de la maceración de las sumidades floridas en aceite. 

Pero ¿para qué podemos utilizar este oleato? ¿Por qué es de los favoritos del botiquín?.

El oleomacerado de hipérico ha mostrado a lo largo de la historia,pero también en numerosos estudios que es un fabuloso cicatrizante de heridas. No sólo reduce el tamaño de las mismas, sino que también reduce el tiempo necesario para su curación. 

El aceite se aplica externamente para tratar quemaduras, hematomas, heridas, hemorroides, dolor muscular, dermatitis e irritaciones de la piel. ¿Te parece poco?

Paso a paso para la elaboración del aceite de hipérico:

La elaboración del aceite de hipérico es muy sencilla y es prácticamente igual que la elaboración de cualquier otro oleomacerado, sin embargo, el hipérico es muy particular y tiene sus propias preferencias que conviene que conozcas. 

Primero de todo hay que recolectar sus flores o bien las sumidades floridas. Si bien es cierto que algunas fuentes recomiendan elaborar el aceite de hipérico con sus flores deshidratadas, es una de aquellas plantas que se pueden macerar frescas sin temer que se estropee el aceite (si se hace bien, claro). ¡Y el aceite es muchísimo mejor con planta fresca! 

Para este oleomacerado necesitarás: 

– flores frescas de hipérico

– aceite de oliva virgen extra ecológico

– recipiente de vidrio con tapa hermética

Tan sólo tienes que introducir las flores en el recipiente y llenarlo hasta arriba dejando un dedo de margen. Seguidamente, viertes el aceite de oliva hasta cubrir las flores por completo. Lo cierras y lo dejas macerar unas 4 semanas. Una vez transcurridas estas 4 semanas, lo filtras y envasas en un recipiente opaco bien cerrado y lo guardas al abrigo de la luz, en un lugar fresco. 

Tipos de maceraciones

Tradicionalmente el hipérico se macera al sol y sereno, es decir, en el exterior para que los cambios de temperatura permitan su agitación y macerado durante 40 días. Además, se dice que el efecto del sol, potencia sus propiedades medicinales y aumenta el color rojo del aceite. Sin embargo, muchas personas lo maceran dentro de sus casas, igual que con otros oleomacerados, en un lugar oscuro y fresco mientras lo agitan diariamente. Si no tienes la posibilidad de hacerlo al sol y sereno puedes hacerlo dentro de casa, no te preocupes, será un aceite bien rojo también y con sus fabulosas propiedades medicinales. Puedes macerarlo 4 semanas o 40 días, como prefieras siempre y cuándo sean un mínio de 4 semanas.

La inexplicable magia del aceite de hipérico

Como hemos visto, uno de los compuestos del hipérico es la hiperforina. Una molécula que supuestamente, se oxida con la luz y se transforma en furohiperforina, sin embargo esto no ocurre durante la maceración al sol y sereno. 

La ciencia aún no ha podido resolver este gran enigma: ¿cómo puede ser que la hiperforina se mantenga intacta tras la maceración al sol y sereno? Increíble ¿no? 

Desmontando el mito de la fotosensibilidad del aceite de hipérico

¡Aún hay más magia en el hipérico!

Siempre se ha dicho que el oleato de hipérico es fotosensibilizante por su contenido en hipericina. ¡Menudo terror nos han puesto a todos con esta supuesta fotosensibilidad! Pero lo cierto es que no constan casos de fotosensibilidad por el uso de aceite de hipérico. Y eso no es todo, ni siquiera se ha encontrado hipericina en el aceite de hipérico, por lo que suponemos que no es soluble en aceite. ¿De dónde viene pues toda esta historia de la fotosensibilización? Parece que estos posibles efectos secundarios se han observado principalmente en animales que han ingerido extractos de hipérico en dosis terapéuticas muy por encima de las dosis terapéuticas. 

Debido a la falta de informes reportando casos de sensibilización de la piel tras la aplicación del aceite de hipérico, podemos pensar que el oleomacerado de hipérico no es fotosensibilizane y que a pesar de su color rojo y sus efectos antibacterianos, no contiene hipericina.  Aún así, por precaución, se sigue recomendando evitar la exposición solar tras la aplicación del oleato de hipérico.

REFERENCIAS: 

  • Arsic I, Žugic A, Antic DR, Zdunic G, Dekanski D, Markovic G, et al. Hypericum perforatum L. Hypericaceae/Guttiferae sunflower, olive and palm oil extracts attenuate cold restraint stress – Induced gastric lesions. Molecules. 2010;15(10):6688–98. 
  • Berdonces JL. Plantas medicinales. Guía de remedios naturales. Oberon; 2016.
  • European Scientific Cooperative On Phytotherapy. ESCOP monographs, The Scientific Foundation for Herbal Medicinal Products. Online series. Hyperci herba (St. John’s Wort). Exeter: ESCOP; 2018.
  • Flora Catalana. Hypericum perforatum L. Disponible en: http://www.floracatalana.net/hypericum-perforatum-l
  • Quer PF. Plantas medicinales. El Dioscórides renovado. Península; 2016.
  • Lyles JT, Kim A, Nelson K, Bullard-Roberts AL, Hajdari A, Mustafa B, et al. The chemical and antibacterial evaluation of St. John’s Wort oil macerates used in Kosovar traditional medicine. Front Microbiol. 2017;8(SEP):1–19. 
  • Tilgner SM. Herbal medicine from the heart of the earth. 3rd ed. Wise Acres LLC; 2020.
  • Vanaclocha B. Cañigueral S. Fitoterapia. Vademécum de prescirpción. Disponible en: www.fitoterapia.net

Los errores más habituales elaborando extractos con plantas

Cuando descubrí que podía macerar las plantas con aceite o alcohol y obtener así sus propiedades medicinales para añadirlas en cremas y otros preparados… ¡aluciné! ¿Cómo algo tan sencillo podía ser tan fabuloso y efectivo? Y es que elaborar oleomacerados y tinturas es de lo más sencillo, sin embargo, hay muchas cosas que a menudo se pasan por alto e influyen en la calidad y eficacia del preparado.

En este artículo te hablo de los errores y creencias más habituales cuando una empieza sus andaduras elaborando remedios y aprovecho para resolver algunas dudas que pueda que tengas aún rondándote por la cabeza: ¿Se pueden elaborar tinturas con cualuier tipo de aclohol? ¿La graduación de alcohol depende de la parte de la planta utilizada? ¿Puedo macerar cualquier planta en aceite? ¿Son todos los aceites aptos para oleomacerados?

Espero que este artículo disipe algunas de tus dudas, rompa mitos y te ayude a mejorar, si se puede, la elaboración de tus preparados medicinales en casa. 

Las tinturas se hacen con cualquier alcohol (tipo vodka, aguardiente…)

Seguro que te han dicho esto muchas veces. También se encuentra en numerosos libros, a mi incluso me llegaron a decir en la escuela de fitoterapia que tan sólo era legal comprar este tipo de alcohol y que nunca podría comprar alcohol de 96º de uso alimentario para las tinturas. Pues bien, eso no es así…  Es cierto que lo más cómodo es ir al supermecado y coger cualquier botella de alcohol que nos apetezca y ahí macerar todo tipo de plantas. Y también es cierto que hay algunos estados del continente norte – americano dónde no está permitida su venta y por ello, en algunos libros traducidos, nos sugieren utilizar este tipo de bebidas alcohólicas. 

¡Pero si se puede! Se puede y se debe. ¿Por qué? Pues porqué las propiedades medicinales de las plantas las confieren sus principios activos y estos no se pueden extraer siempre en la misma graduación alcohólica. Cada molécula necesita su graduación, por lo que partir de alcohol de 96º siempre es una mejor opción, de esta forma podemos rebajarlo cuánto queramos. ¡Pero eso no es todo! Si usamos planta fresca rebajamos la graduación de alcohol al diluirlo con el agua de la planta. Así pues, las tinturas no se elaboran simplemente vertiendo una planta en cualquier tipo de alcohol.

Cualquier planta se puede macerar en aceite para aprovechar sus virtudes medicinales

Confiesa. Cuando aprendiste a elaborar oleomacerados ¡macerabas todo en aceite! Quizás lo sigues haciendo. Los oleomacerados son una auténtica maravilla, fáciles, sencillos, simples… ¡fabulosos! Meter en un recipiente, cubrir con aceite ¡qué fácil! ¡Y a macerar! 

Bien, si y no. ¿Crees que puedes macerar cualquier planta en aceite? Poder puedes, por supuesto, ¿pero realmente siempre tendrá las propiedades de la planta ese aceite? Pues no siempre. No todo se extrae con el aceite. 

Cómo he dicho anteriormente, las acciones farmacológicas de las plantas las confieren sus principios activos y éstos son pura química. Y en química… pues no vale todo. Esas moléculas seran extraíbles mejor, peor o nada según el disolvente que utilicemos. Así que no maceres flores de malva ni semillas de castaño de indias en aceite porqué de poco te va a servir. Las flores de malva contienen mucílagos, y es por eso que querríamos sus propiedades emolientes, calmantes, antiinflamatorias… únicamente solubles en agua. Las semillas de castaño de indias tienen escina, entre otras moéculas, que le confieren actividad antiinflamatoria y venotónica, y éstas, son mejor extraibles en agua y mezclas hidroalcohólicas. 

Las tinturas de raíces necesitan más graduación de alcohol

Es habitual pensar que, al ser las raíces una de las partes más duras de la planta, ésta necesite de más graduación alcohólica para poder elaborar un extracto. Pues bien, volvemos a lo mismo. Depende de los principios activos que contenga esa raíz. 

Las raíces de valeriana (Valeriana officinalis) necesitan una graduación de unos 70º, y esto es debido a su contenido en aceite esencial. Sin embargo, para las tinturas de raíz de regaliz  (Glycyrrhiza glabra) utilizaremos alcohol de unos 50º para poder extraer bien la glicirricina, entre otros saponósidos triterpénicos. ¿Todas necesitan alcohol? Para nada. La raíz de malvavisco (Althaea officinalis) es rica en mucílagos y por eso utilizaremos simplemente agua para extraerlos. 

Para la elaboración de oleomacerados nos vale cualquier aceite vegetal

De forma generalista, se dice que para la elaboración de oleomacerados podemos utilizar cualquier aceite vegetal en estado líquido. Y es cierto, pero, no todos los aceites vegetales son iguales y unos tendrán más poder extractivo que otros.  Además, los aceites más grasos se absorben más lentamente y de forma más superficial mientras que los aceitos más «secos» penetran capas más profundas de la piel. 

Sabemos que en función de la cantidad de ácido oleico y otros aceites monoinsaturados, los aceites vegetales tienen más o menos capacidad extractiva. Resulta que el aceite de girasol tiene más capacidad extractiva que el aceite de oliva, aunque existen excepciones. En un estudio que comparaba la cantidad de quercitina presente en oleomacerados (elaborados con aceite de oliva, aceite de girasol y aceite de palma como protectores gástricos) se vio que, en los de girasol tienen más cantidad de quercitina. Sin embargo, el oleaomacerado de hipérico en aceite de oliva fue más efectivo que los otros. El estudio concluyó que existe una cierta sinergia entre el aceite de oliva y el hipérico que hacen que este aceite sea más indicado para elaborar el oleamacerado de hipérico.  

REFERENCIAS:

  • Arsic, I; Zugic, A; Rujanjic, Dzunic, G; Dekanski, D; Markovic, G; Tadic, V. Hypericum Perforatum L. Hypericaceae/Guttiferae Sunflower, Olive and Palm Oil Еxtracts Attenuate Cold Restraint Stress – Induced Gastric Lesions
  • Bone, K. A Clinical Guide to Blending Liquid Herbs
  • Bruneton, J. Farmacognosia. 
  • Cizinauskas, V. Skin penetration enhancement by natural oils for dihydroquercetin delivery
  • Kuklinski, C. Farmacognosia.
  • Vanaclocha, B; Cañigueral, S. Fitoterapia. Vademécum de Prescripción. Disponible en: www.fitoterapia.net 
  • Yarnell, E. Phytochemistry for Practitioners of Botanical Medicine

Cómo obtener el gel de aloe

El aloe, también conocido como sábila, es una planta absolutamente maravillosa y llena de propiedades que seguro te pueden beneficiar en numerosas ocasiones. En este artículo, te hablo un poco sobre esta planta y sus propiedades, además de mostrarte el paso a paso para la obtención de su gel. 

CÓMO NOS CUIDA EL ALOE 

El aloe es una planta «suculenta», que significa que contiene jugo en su interior. De ese jugo obtenemos el tan preciado gel de aloe que tantas virtudes medicinales nos regala.

Existen más de 250 especies de aloe en todo el mundo, sin embargo, el uso para fines medicinales se limita a dos especies: Aloe ferox miller, de la que sólo se obtiene el acíbar, y el Aloe barbadensis miller, del que se obtiene acibar como gel de aloe. 

El acíbar

Entre la corteza de la «hoja» y la pulpa, se encuentra el acíbar que por su contenido en derivados hidroxiantracénicos (aloína, barbaloína…) tiene acción laxante y purgante totalmente contraindicada en casos de estreñimiento crónico ya que estímula el peristaltismo de los intestinos irritándolos lo que no solamente los daña a largo plazo sino que reduce la capacidad innata del organismo a producir sus propio peristaltismo. 

La pulpa o gel de aloe

El gel de aloe es un líquido mucilaginoso que se encuentra en el interior de sus «hojas» o pencas. Está principalmente constituido por agua y abundantes polisacáridos que se emplean para el tratamiento de heridas, úlceras, quemaduras y otras irritaciones e inflamaciones de la piel. El gel de aloe, por sus propiedades antiinflamatorias, cicatrizantes, antimicrobianas, demulcentes… se puede utilizar para el tratamiento de gingivitis, psoriasis, acné… ¡Y tambén puede ingerirse! El gel de aloe puede ayudar a regular el funcionamiento intestinal, calmar las mucosas irritadas y actuar como prebiótico favoreciendo al equilibrio de la microbiota intestinal. ¡Una maravilla! 

CÓMO EXTRAER EL GEL DE ALOE

Para la obtención del gel necesitamos una planta de pencas maduras que hayan desarrollado todas sus propiedades medicnales. Para ello, debemos esperar al menos hasta la primera floración de la planta que ocurre a partir del segundo o tercer año. Lo ideal es utilizar la planta de 3 a 5 años de edad transucrridos un par o tres de días tras haberla regado, de esta manera nos aseguramos que el jugo sea bien concentrado. 

Se deben de elegir las hojas más grandes de la parte inferior de la planta, esas son las más antiguas. Las pencas elegidas deben estar sanas, ni secas ni oxidadas. 

Para sacar la penca, se realiza un corte lo más cerca posible al tallo con un cuchillo y luego se tira de la penca de manera que la extraemos de una vez, sin romperla, procurando no dañar la planta. No es recomendable retirar más del 10% de la planta, esperaremos a que hayan brotado nuevas pencas antes de volver a cortarlas. 

Paso a paso para la extracción del gel de aloe

Una vez retiradas las pencas necesarias, cortamos la parte blanca de base de la penca y la colocamos boca abajo en un recipiente con agua durante 24 horas para que vaya soltando la aloína. Observaremos que deja el agua teñida de rojo.

Transcurridas las 24 horas, retiramos las pencas del recipiente y las lavamos bien con agua. Seguidamente, retiramos los talerales puntiagudos.

Retiramos la piel de la penca con la ayuda del cuchillo.

Con la ayuda de una cuchara retiramos la pulpa.

Limpiamos la pulpa del aloe con agua fría para retirar posibles trazas de aloína y aprovechamos para revisar si nos ha quedado algún trozo de piel y lo retiramos.

Batimos el gel con la batidora de mano y lo filtramos. Observaremos que a obtenemos un líquido, un poco espeso y gelatinoso. 

 

Seguidamente podemos o bien congelarlo en una cubitera para poder utilizar siempre que queramos o transformarlo en un gel de aloe casero.

Conservación

El gel de aloe no se conserva muy bien, se oxida rápidamente y además también se contamina con microorganismos. Por esta razón, conviene congelarlo y así poder utilizarlo siempre que lo necesitemos. También podemos añadir este gel en la fase acuosa de nuestras cremas, champús, cataplasmas de arcilla…

Si queremos utilizar el gel durante un tiempo podemos añadirle antioxidantes como el ácido ascórbico (Vitamina C),  conservantes y  gomas para darle una textura más gelificada. 

REFERENCIAS: 

  • European Scientific Cooperative On Phytotherapy. ESCOP monographs The Scientific Foundation for Herbal Medicinal Products. Online series. Aloe capensis (Cape aloes). Exeter: ESCOP; 2014. Aloe vera. 
  • Susaeta. Curiosidades y recetas. Susaeta
 

Recolección silvestre de las plantas medicinales

Podemos fácilmente encontrar las plantas que necesitamos en herbolarios y otros establecimientos, pero recolectarlas silvestres también tiene muchas ventajas. Si tienes la posibilidad de salir al campo a buscarlas, es una experiencia fabulosa y necesaria, para conocer a fondo tus remedios. 

Tanto la recolección silvestre como la compra, tienen sus ventajas y desventajas. En este artículo veremos cuándo nos puede ser conveniente un método u otro para la obtención de nuestras plantas y cómo recolectarlas correctamente. 

VENTAJAS DE LA COMPRA

Está claro que ir a una tienda y comprar, es aparentemente muy ventajoso. Podemos adquirir las plantas durante todo el año, cuandlo la necesitemos y en las cantidades que queramos. Tan sólo tenemos que ir a comprarla. Además, si no sabemos reconocer la planta en el entorno, o bien vivimos en una ciuidad o lejos del territorio donde pueda crecer esta planta, el herbolario nos es de gran ayuda y utilidad.  

Sin embargo, no todo son ventajas. Comprar en el herbolario a veces nos priva de la posibilidad de conocer esa planta en el entorno. ¿Cómo es? ¿Dónde crece? ¿Es autóctona?Para conocer bien un remedio, lo ideal es conocerlo en persona, en su entorno y hábitat natural. Tocarlo, olerlo… verlo crecer, adaptarse al medio. 

Adquirir nuestra planta en una tienda no nos permite saber con exactitud cuándo fue recolectada y cómo ha sido deshidratada y almacenada hasta que la hemos comprado. Eso es importante, puesto que depende de cómo ha sido este proceso, las cualidades de la planta se habrán destruido en mayor o menor medida. 

VENTAJAS DE LA RECOLECCIÓN Y DESHIDRATACIÓN EN CASA

Cómo hemos visto en el punto anterior, recolectar la planta silvestre o bien cultivarla, nos permite interactuar con ella y conocerla mejor. Pero las plantas silvestres, aún tienen más ventajas.

Por un lado, tienen más adaptabilidad al medio. Nadie ha cuidado de ellas y a procurado que nunca pasaran sed, frío, calor en exceso… y por ello son «todoterreno», grandes luchadoras y eso también se refleja en la cantidad y calidad de sus principios activos. 

Por otro lado, al recolectar nosotras mismas la planta, ya sea silvestre o cultivada, nos permite controlar todo el proceso de secado y almacenaje y con ello garantizar la calidad del producto final. 

El buen secado o deshidratado de la planta es fundamental para evitar la destrucción de los principios activos y si nos fijamos bien, en muchos herbolarios nos venden las plantas con un aspecto degradado, sin apenas color y olor como consecuencia de un proceso descuidado y mala deshidratación. 

La gan desventaja de la recolección silvestre es que es totalmente imprevisible y que si dependemos solamente de ella, muchas veces no tendremos todo lo que necesitamos. La época de recolección de las plantas suele ser muy limitada y además, existen los factores climáticos entre otros, que influyen en el crecimiento de cada especie. 

Obviamente, resulta mucho más cómodo salir a comprarlas, sobretodo si durante ese año no hemos podido encontrar suficiente cantidad de planta o nos hemos despistado y nos hemos perdido el momento óptimo para su recolección. 

NORMAS BÁSICAS PARA LA RECOLECCIÓN SILVESTRE

Somos afortunadas de poder recibir tantos regalos de la Naturaleza y por ello, deberíamos de estar inmensamente agradecidas de poder trabajar con ella. A menudo nos confundimos y nos creemos con el derecho de poder todo lo que queramos, como si fuéramos dueñas de las plantas y ellas estuvieran aquí simplemente para servirnos. La Naturaleza no tiene ninguna obligación de darnos absolutamente nada.

Cuando recolectamos una planta, estamos causando daño al ecosistema y también al vegetal, por lo que es importante hacerlo de manera que causemos el mínimo impacto posible para asegurarnos la supervivencia y expansión de la especie. 

Con respeto y sostenibilidad

La mejor manera de recolectar las plantas es de forma respetuosa. Nos llevaremos tan sólo aquello que necesitemos, que vayamos a utilizar y siempre tratando de minimizar el daño. 

No dejes rastro de tu paso

Si hay poca cantidad de esa planta que quieres recolectar, déjala, no la cojas. Permite que se reproduza en esa zona. Elige terrenos abundantes de la especie y cuando la recolectes, que sea un tercio de toda la mata o arbusto, para que no se note tu paso por allí.  

Pequeños cortes limpios

Para facilitar la regeneración del tejido de la planta, realizaremos cortes limpios y solamente donde sea necesario.

Hojas, frutos y flores muchas veces se pueden recolectar con la mano pero si fuera necesario, usaríamos herramientas que nos permitan hacer un corte limpio. 

Para recolectar la corteza, cortamos simplemente una rama y entonces la pelamos. Si lo que queremos es recolectar la resina, debemos saber cómo hacer bien ese proceso o bien, recolectar la resina seca que encontramos en el vegetal, sin provocar nosotras la herida. La resina es la respuesta del vegetal a la agresión. Trata de cicatrizar, desinfectar y proteger la herida. Al recolectar la resina, nos llevamos sustancias necesarias para el vegetal y según la época del año y el estado vital de la planta, puede ser muy perjudicial. 

¡Cuidado con la raíz!

Cuando se recolectan las plantas, debemos evitar estirarlas hacia arriba para no arrancarlas de raíz. Cuando recolectamos la raíz, matamos la planta y evitamos que pueda reproducirse. Evitaremos llevarnósla a no ser que ésta sea la parte necesaria. 

Respeta la flora protegida

Hay especies que están en riesgo de extinción por un uso excesivo y una recolección nada sostenible. Asegúrate de que la planta que recolectas no es una de ellas. 

Sin riesgos

Para que nuestro remedio sea verdaderamente útil y no nos perjudique, debemos tener en cuenta una serie de consideraciones para evitar los riesgos de que la recolección silvestre conlleva. 

Reconoce la planta

Asegúrate de identificar bien la planta que recolectas y no confundirla con una que sea tóxica o con un margen terapéutico estrecho. Ante la duda, no la cojas. ¡Conoce también la parte que se utiliza y no te confundas! Son muchas las plantas que tienen partes tóxicas y partes seguras al mismo tiempo, por lo que dees conocer cuál es la parte que te interesa recolectar. 

Evita contaminaciones

Evita las zonas de ganadería, márgenes de caminos y carreteras, granjas, cultivos no ecológicos… Así evitarás ingerir una planta contaminada de herbicidas, fitosanitarios, orina, heces…

Elige el momento

Elegir el momento adecuado para la recolección es importante ya que no será lo mismo si necesitamos utilizar las hojas, las flores, raíces, frutos, corteza…

Flores

Se recolectan en primavera o en verano, cuando se acaban de abrir. Es el momento en que la energía del vegetal está concentrada en ellas.

Hojas

Se recolectan en primavera, antes de la floración. Generalmente, si se recolectan en flor, esa energía estará ya destinada a esa zona y no podremos aprovechar al máximo las virtudes de las hojas. 

Cortezas

Se recolectan en otoño, eniendo especial cuidado de que no haya condiciones climáticas extremas, sobretodo en verano e invierno, que debiliten demasiado el vegetal cuando nos llevemos su corteza. 

Raíces y tallos subterráneos

Se recolectan en otoño, que es cuando los nutrientes y energía de la planta se concentran en las áreas subterráneas para poder mantenerse durante todo el invierno. 

Frutos y semillas

Cuando estén maduros

Resinas

Se recolectan en primavera u otoño

Cómo tratar las quemaduras de forma natural

Quemarse es algo bastante habitual en todos los hogares. Si bien es cierto que algunas quemaduras requieren asistencia médica,  muchas veces podemos curarlas en casa. Pero ¿cómo lo hacemos? Si te has quemado alguna vez, ya sabes que pueden ser muy dolorosas y molestas.

En este artículo veremos cómo podemos calmar el dolor e hinchazón de la quemadura, regenerar la piel y evitar que se infecte de forma natural con la ayuda de las propiedades medicinales de las plantas.

Los grados de las quemaduras

Lo primero que debemos conocer, son los grados de las quemaduras para poder valorar la gravedad de la situación y buscar atención médica siempre que sea necesario.

  • La quemadura de primer grado es una quemadura superficial que afecta a la la capa externa o epidermis. La piel generalmente aparece roja, seca y muy dolorosa al tacto. La curación se lleva a cabo en 3 a 5 días.
  • La quemadura de segundo grado penetra un poco más la piel hacia la dermis. La zona afectada suele ser de color rojo, amarillento o blanco y es muy dolorosa. Puede supurar y tener ampollas. Podría necesitar entre 2 y 3 semanas para curarse.
  • La quemadura de tercer grado es la quemadura más grave ya que penetra las tres capas de la piel y se extienden por todo el grosor de la dermis. Estas quemaduras pueden ser negras o blancas y generalmente indoloras ya que los nervios pueden haberse destruido.

Aquellas quemaduras que cubren gran parte de la piel, que penetran profundamente o son provocadas por fuentes químicas o eléctricas deben ser valoradas por un profesional. Sin embargo, aquellas quemaduras de primero-segundo grado, pequeñas y localizadas pueden abordarse de forma natural en casa.

Paso a paso para tratar las quemaduras en casa

Enfría la quemadura

Lo primero que hay que hacer cuando nos quemamos es poner la zona bajo el agua corriente del grifo. Esta agua debe de ser fresca (15ºC), pero no muy fría. Queremos que el agua corra para que enfríe la zona de forma continuada durante los primeros 20 minutos.

Calma el tejido y reduce el dolor

Tras una quemadura, la barrera cutánea se rompe y el tejido se deshidrata, irrita y duele. Para calmar este tejido, podemos recurrir a preparados antiinflamatorios y demulcentes con el gel del Aloe (Aloe barbadensis), las flores de la Malva (Malva sylvestris), la raíz de Malvavisco (Althaea officinalis), la raíz de Regaliz (Glycyrrhiza glabra), y las  hojas de Llantén (Plantago sp). También podemos recurrir a las propiedades vulnerarias de las flores de Caléndula (Calendula officinalis) que permiten cicatrizar y regenerar el tejido. Para calmar el dolor, además de las plantas demulcentes, también podemos utilizar las sumidades floridas de Hipérico (Hypericum perforatum), sumidades floridas de Lavanda (Lavandula officinalis),  flores de Manzanilla (Matricaria chamomila/Anthemis nobile) que también ayudan a restaurar la piel.

Reduce el riesgo de infección

Cuando se rompe la barrera cutánea, el líquido intersticial se escapa del lugar de la quemadura. Este líquido elimina suciedad, desechos y bacterias. Además, vuelca células inmunitarias que tratan de proteger la zona creando ampolla o costra para que se pueda curar. ¡Cuánta sabiduría!

A pesar de los esfuerzos del organismo para curar la zona lo antes posible, las quemaduras, sobre todo las más grandes y profundas, tienen riesgo de infectarse. Para disminuir esta posibilidad, es primordial mantener siempre limpia la zona con una infusión de plantas antibacterianas para disminuir la posibilidad de proliferación bacteriana: raíz de Equinácea (Echinacea sp), hojas y flores de Milenrama (Achillea millefolium), sumidades floridas de Tomillo (Thymus vulgaris) y flores de Caléndula (Calendula officinalis).

Protege

Protege la quemadura hasta que la piel se haya restaurado por completo manteniendo la zona limpia. Cuando la piel crece de nuevo tiene un ligero color rosado. Esta piel, es más sensible, por lo que es importante protegerla, especialmente de la luz. En verano mantén la zona bien cubierta si vas a salir al exterior.

¿Cómo se aplican estas plantas para curar las quemaduras?

Para la limpieza de la zona se puede recurrir a la infusión de hojas y flores de Milenrama (Achillea millefolium) y aplicarla con una gasa estéril suavemente sobre la piel dañada. Una vez seca se pueden utilizar muchísimos preparados. Entre ellos; una cataplasma de polvo de raíz de Malvavisco (Althaea officinalis), una compresa de hojas de Llantén (Plantago lanceolata), un gel de Aloe (Aloe sp),  un cerato de Caléndula (Calendula officinalis), oleato de Hipérico (Hypericum perforatum) 

¡Hay tantas posibilidades! Yo prefiero aplicar algo fresco, como malvavisco y aloe primero para calmar ese calor e irritación. Luego, podemos añadir los oleatos o ceratos e inlcuso bañar una gasa en oleato y dejarlo cubriendo la zona. Algunas quemaduras conviene taparlas para evitar que se infecten.

REFERENCIAS: 

  • Berdonces, JL. La enciclopedia de Fitoterapia y plantas medicinales. Integral; 2019.
  • Hoffmann, D. Medical Herbalism: The science and practice of herbal medicine. Rochester, Healing Arts Press; 2003.
  • Hudspith, J; Rayat S (2004) ABC of burns First aid and treatment of minor burns. BMJ 2004; 328: 1487-1489
  • Toussaint, J;  Singer AJ. The evaluation and management of thermal injuries: 2014 update. Clin Exp Emerg Med 2014;1(1):8-18

Plantas para las digestiones difíciles

Sabemos que comer es necesario para poder nutrir cada célula que forma nuestro organismo, pero, además, ¡también nos gusta disfrutar de lo que comemos! No es un acto puramente nutritivo, también es una acción social y todo un placer. Sin embargo, algunas personas sienten que en algunas ocasiones la digestión se vuelve lenta, larga y pesada. A veces, puede provocar dolor de barriga y otros malestares ocasionales (o crónicos) tras ingerir algunos alimentos. ¿Alguna vez te ha ocurrido? Lo más seguro es que si no te ocurre, conozcas a alguien que sí le haya pasado alguna vez. Y es que sufrir de malas digestiones es desgraciadamente un malestar bastante habitual.  

Existen varios factores que influyen en una digestión deficiente: el nerviosismo, comer con prisas, no masticar bien, intolerancias alimentarias, depresión de las secreciones digestivas…

Es cierto, que somos lo que comemos, pero aún es más cierto decir que somos lo que absorbemos. Si el sistema digestivo no funciona correctamente puede que el organismo no sea capaz de aprovechar los nutrientes de los alimentos, aunque sean “muy buenos”. Así pues, es muy importante digerirlos, absorberlos correctamente y eliminar aquello que el cuerpo no necesita.

Podemos facilitar la absorción de los alimentos con la ayuda de las plantas medicinales. Las plantas de sabor amargo estimulan las secreciones encargadas de digerir los alimentos y las plantas ricas en aceites esenciales calientan el organismo facilitando la llegada de la sangre al estómago e intestinos. Como plantas estimulantes de la circulación podemos usar el Tomillo (Thymus vulgaris), Romero (Rosmarinus officinalis) y el Jengibre Zinziber oficinale). Como plantas amargas tenemos la raíz de Diente de león (Taraxacum officinale), la Milenrama (Achillea millefolium), Genciana (Gentiana lutea y Verbena (Verbena officinale).

Como hemos dicho anteriormente, el nerviosismo y las prisas dificultan la buena digestión. Esto se debe a que se activa el funcionamiento el sistema nervioso simpático, que dispara de reacciones que tienen que ver con mecanismos automáticos de lucha-huída en respuesta a agentes estresantes. Y cuando esto ocurre se inhibe el sistema nervioso parasimpático, que nos permite hacer una óptima digestión entre otras funciones. Dicho en otras palabras, el organismo entiende que está en una situación de peligro y destina toda su energía a reaccionar a la situación y esto hace que la digestión no se pueda realizar adecuadamente.  Además, si estamos nerviosos o agitados, probablemente sentiremos el conocido “nudo en el estómago”. En esta situación el estómago no está preparado para recibir comida y no deberíamos forzarlo. Si vivimos con estrés crónico deberíamos intentar revertir esta situación y mientras lo hacemos tenemos a nuestra disposición plantas que además de ser digestivas son relajantes como la melisa (Melissa officinalis), la manzanilla (Matricharia recutita), Espino albar (Crataegus spp), Hinojo (Foeniculum vulgare).

La microbiota también juega un papel importante en la digestión de los alimentos ya que es la comunidad de microorganismos (bacterias, arqueas, hongos, levaduras, virus y protozoos) que colonizan nuestro cuerpo desde el vientre de nuestra madre. Estos microorganismos se encuentran por todo nuestro cuerpo y se concentran en su mayoría en la mucosa intestinal. Las bacterias de nuestra microbiota intestinal o flora bacteriana, no sólo nos ayudan a hacer la digestión y nos proporcionan vitaminas y otros compuestos, sino que además activan nuestras defensas y nos protegen de los microorganismos patógenos.

 Si queremos tener una buena digestión y mantener nuestra salud es importante conservar la mucosa intestinal y alimentar a nuestras bacterias. Para ello, es necesario tener una dieta rica en fibra que actúa como prebiótico (alimento para la microbiota). También puedes prepararte tu propio prebiótico con raíz de diente de león (Taraxacum officinale) y raíz de Bardana (Arctium lappa). Su elaboración es muy sencilla. Tan solo debes de hacer una decocción de ambas raíces y reducir el líquido a la mitad. De esta forma concentrarás la inulina (fibra soluble) presente en las raíces y obtendrás un líquido de color oscuro y sabor dulce que resultará ser un fabuloso alimento para tus bacterias intestinales.

También podemos utilizar plantas demulcentes como la Malva (Malva sylvestris), Malvavisco (Althaea officinalis), Lino (Linum usitatissimum) para restaurar la mucosa intestinal.

Las plantas pueden ser gran ayuda para facilitar la digestión, pero recordemos que también el entorno debe ser favorable: Comer sin prisa y sin distracciones. Lo ideal sería comer en silencio, no comer demasiado y masticar muy bien. Cuando comemos distraídos ya sea en frente de la televisión o hablando con alguien, no estamos presentes y no masticamos adecuadamente. Además de facilitar la entrada de mucho aire en el estómago, no masticamos lo suficiente y tampoco disfrutamos del sabor de la comida. Masticar es importante porque si no convertimos la comida en partículas muy pequeñas, llegan trozos demasiado grandes en el estómago y éste tendrá mucho más trabajo para prepararlo para la absorción en el intestino delgado.

Te invito a observar tu forma de ingerir los alimentos. Puede que puedas cambiar algún hábito para mejorar tus digestiones o prevenir los posibles malestares que podrían aparecer. ¡Te animo a que pruebes diferentes plantas digestivas y descubrir todos los beneficios de encontrar aquella combinación que mejor se adapte a tus necesidades!