Cómo tratar las quemaduras de forma natural

Quemarse es algo bastante habitual en todos los hogares. Si bien es cierto que algunas quemaduras requieren asistencia médica,  muchas veces podemos curarlas en casa. Pero ¿cómo lo hacemos? Si te has quemado alguna vez, ya sabes que pueden ser muy dolorosas y molestas.

En este artículo veremos cómo podemos calmar el dolor e hinchazón de la quemadura, regenerar la piel y evitar que se infecte de forma natural con la ayuda de las propiedades medicinales de las plantas.

Los grados de las quemaduras

Lo primero que debemos conocer, son los grados de las quemaduras para poder valorar la gravedad de la situación y buscar atención médica siempre que sea necesario.

  • La quemadura de primer grado es una quemadura superficial que afecta a la la capa externa o epidermis. La piel generalmente aparece roja, seca y muy dolorosa al tacto. La curación se lleva a cabo en 3 a 5 días.
  • La quemadura de segundo grado penetra un poco más la piel hacia la dermis. La zona afectada suele ser de color rojo, amarillento o blanco y es muy dolorosa. Puede supurar y tener ampollas. Podría necesitar entre 2 y 3 semanas para curarse.
  • La quemadura de tercer grado es la quemadura más grave ya que penetra las tres capas de la piel y se extienden por todo el grosor de la dermis. Estas quemaduras pueden ser negras o blancas y generalmente indoloras ya que los nervios pueden haberse destruido.

Aquellas quemaduras que cubren gran parte de la piel, que penetran profundamente o son provocadas por fuentes químicas o eléctricas deben ser valoradas por un profesional. Sin embargo, aquellas quemaduras de primero-segundo grado, pequeñas y localizadas pueden abordarse de forma natural en casa.

Paso a paso para tratar las quemaduras en casa

Enfría la quemadura

Lo primero que hay que hacer cuando nos quemamos es poner la zona bajo el agua corriente del grifo. Esta agua debe de ser fresca (15ºC), pero no muy fría. Queremos que el agua corra para que enfríe la zona de forma continuada durante los primeros 20 minutos.

Calma el tejido y reduce el dolor

Tras una quemadura, la barrera cutánea se rompe y el tejido se deshidrata, irrita y duele. Para calmar este tejido, podemos recurrir a preparados antiinflamatorios y demulcentes con el gel del Aloe (Aloe spp), las flores de la Malva (Malva sylvestris), la raíz de Malvavisco (Althaea officinalis), la raíz de Regaliz (Glycyrrhiza glabra), y las  hojas de Llantén (Plantago sp). También podemos recurrir a las propiedades vulnerarias de las flores de Caléndula (Calendula officinalis) que permiten cicatrizar y regenerar el tejido. Para calmar el dolor, además de las plantas demulcentes, también podemos utilizar las sumidades floridas de Hipérico (Hypericum perforatum), sumidades floridas de Lavanda (Lavandula officinalis),  flores de Manzanilla (Matricaria chamomila/Anthemis nobile) que también ayudan a restaurar la piel.

Reduce el riesgo de infección

Cuando se rompe la barrera cutánea, el líquido intersticial se escapa del lugar de la quemadura. Este líquido elimina suciedad, desechos y bacterias. Además, vuelca células inmunitarias que tratan de proteger la zona creando ampolla o costra para que se pueda curar. ¡Cuánta sabiduría!

A pesar de los esfuerzos del organismo para curar la zona lo antes posible, las quemaduras, sobre todo las más grandes y profundas, tienen riesgo de infectarse. Para disminuir esta posibilidad, es primordial mantener siempre limpia la zona con una infusión de plantas antibacterianas para disminuir la posibilidad de proliferación bacteriana: raíz de Equinácea (Echinacea sp), hojas y flores de Milenrama (Achillea millefolium), sumidades floridas de Tomillo (Thymys vulgaris) y flores de Caléndula (Calendula officinalis).

Protege

Protege la quemadura hasta que la piel se haya restaurado por completo manteniendo la zona limpia. Cuando la piel crece de nuevo tiene un ligero color rosado. Esta piel, es más sensible, por lo que es importante protegerla, especialmente de la luz. En verano mantén la zona bien cubierta si vas a salir al exterior.

¿Cómo se aplican estas plantas para curar las quemaduras?

Para la limpieza de la zona se puede recurrir a la infusión de hojas y flores de Milenrama (Achillea millefolium) y aplicarla con una gasa estéril suavemente sobre la piel dañada. Una vez seca se pueden utilizar muchísimos preparados. Entre ellos; una cataplasma de polvo de raíz de Malvavisco (Althaea officinalis), una compresa de hojas de Llantén (Plantago lanceolata), una crema de hierbas, un gel de Aloe (Aloe sp) caseros. un cerato de Caléndula (Calendula officinalis),oleato de Hipérico (Hypericum perforatum) 

¡Hay tantas posibilidades! Yo prefiero dejar los ceratos y oleatos para el segundo o tercer día de la quemadura de manera que pueda calmar la zona no sólo aplicando las plantas sino también frescor.

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BIBLIOGRAFÍA: 

  • Berdonces, JL. La enciclopedia de Fitoterapia y plantas medicinales. Integral; 2019.
  • Hoffmann, D. Medical Herbalism: The science and practice of herbal medicine. Rochester, Healing Arts Press; 2003.
  • Hudspith, J; Rayat S (2004) ABC of burns First aid and treatment of minor burns. BMJ 2004; 328: 1487-1489
  • Toussaint, J;  Singer AJ. The evaluation and management of thermal injuries: 2014 update. Clin Exp Emerg Med 2014;1(1):8-18

Plantas para las digestiones difíciles

Sabemos que comer es necesario para poder nutrir cada célula que forma nuestro organismo, pero, además, ¡también nos gusta disfrutar de lo que comemos! No es un acto puramente nutritivo, también es una acción social y todo un placer. Sin embargo, algunas personas sienten que en algunas ocasiones la digestión se vuelve lenta, larga y pesada. A veces, puede provocar dolor de barriga y otros malestares ocasionales (o crónicos) tras ingerir algunos alimentos. ¿Alguna vez te ha ocurrido? Lo más seguro es que si no te ocurre, conozcas a alguien que sí le haya pasado alguna vez. Y es que sufrir de malas digestiones es desgraciadamente un malestar bastante habitual.  

Existen varios factores que influyen en una digestión deficiente: el nerviosismo, comer con prisas, no masticar bien, intolerancias alimentarias, depresión de las secreciones digestivas, abuso de alimentos fríos… Sí, has leído bien. El abuso de alimentos fríos y crudos deprime la función digestiva porque apaga el “fuego digestivo”. Y sin ese fuego todo lo que ingerimos no puede transformarse y asimilarse después.

Es cierto, que somos lo que comemos, pero aún es más cierto decir que somos lo que absorbemos. Si el sistema digestivo no funciona correctamente puede que ek organismo no sea capaz de aprovechar los nutrientes de los alimentos, aunque sean “muy buenos”. Así pues, es muy importante digerirlos, absorberlos correctamente y eliminar aquello que el cuerpo no necesita.

Podemos facilitar la absorción de los alimentos con la ayuda de las plantas medicinales. Las plantas de sabor amargo estimulan las secreciones encargadas de digerir los alimentos y las plantas ricas en aceites esenciales calientan el organismo facilitando la llegada de la sangre al estómago e intestinos. Como plantas estimulantes de la circulación podemos usar el Tomillo (Thymus vulgaris), Romero (Rosmarinus officinalis) y el Jengibre Zinziber oficinale). Como plantas amargas tenemos la raíz de Diente de león (Taraxacum officinale), la Milenrama (Achillea millefolium), Genciana (Gentiana lutea y Verbena (Verbena officinale).

Como hemos dicho anteriormente, el nerviosismo y las prisas dificultan la buena digestión. Esto se debe a que se activa el funcionamiento el sistema nervioso simpático, que dispara de reacciones que tienen que ver con mecanismos automáticos de lucha-huída en respuesta a agentes estresantes. Y cuando esto ocurre se inhibe el sistema nervioso parasimpático, que nos permite hacer una óptima digestión entre otras funciones. Dicho en otras palabras, el organismo entiende que está en una situación de peligro y destina toda su energía a reaccionar a la situación y esto hace que la digestión no se pueda realizar adecuadamente.  Además, si estamos nerviosos o agitados, probablemente sentiremos el conocido “nudo en el estómago”. En esta situación el estómago no está preparado para recibir comida y no deberíamos forzarlo. Si vivimos con estrés crónico deberíamos intentar revertir esta situación y mientras lo hacemos tenemos a nuestra disposición plantas que además de ser digestivas son relajantes como la melisa (Melissa officinalis), la manzanilla (Matricharia recutita), Espino albar (Crataegus spp), Hinojo (Foeniculum vulgare).

La microbiota también juega un papel importante en la digestión de los alimentos ya que es la comunidad de microorganismos (bacterias, arqueas, hongos, levaduras, virus y protozoos) que colonizan nuestro cuerpo desde el vientre de nuestra madre. Estos microorganismos se encuentran por todo nuestro cuerpo y se concentran en su mayoría en la mucosa intestinal. Las bacterias de nuestra microbiota intestinal o flora bacteriana, no sólo nos ayudan a hacer la digestión y nos proporcionan vitaminas y otros compuestos, sino que además activan nuestras defensas y nos protegen de los microorganismos patógenos.
 Si queremos tener una buena digestión y mantener nuestra salud es importante conservar la mucosa intestinal y alimentar a nuestras bacterias. Para ello, es necesario tener una dieta rica en fibra que actúa como prebiótico (alimento para la microbiota). También puedes prepararte tu propio prebiótico con raíz de diente de león (Taraxacum officinale) y raíz de Bardana (Arctium lappa). Su elaboración es muy sencilla. Tan solo debes de hacer una decocción de ambas raíces y reducir el líquido a la mitad. De esta forma concentrarás la inulina (fibra soluble) presente en las raíces y obtendrás un líquido de color oscuro y sabor dulce que resultará ser un fabuloso alimento para tus bacterias intestinales.

También podemos utilizar plantas demulcentes como la Malva (Malva sylvestris), Malvavisco (Althaea officinalis), Lino (Linum usitatissimum) para restaurar la mucosa intestinal.

Las plantas pueden ser gran ayuda para facilitar la digestión, pero recordemos que también el entorno debe ser favorable: Comer sin prisa y sin distracciones. Lo ideal sería comer en silencio, no comer demasiado y masticar muy bien. Cuando comemos distraídos ya sea en frente de la televisión o hablando con alguien, no estamos presentes y no masticamos adecuadamente. Además de facilitar la entrada de mucho aire en el estómago, no masticamos lo suficiente y tampoco disfrutamos del sabor de la comida. Masticar es importante porque si no convertimos la comida en partículas muy pequeñas, llegan trozos demasiado grandes en el estómago y éste tendrá mucho más trabajo para prepararlo para la absorción en el intestino delgado.

Te invito a observar tu forma de ingerir los alimentos. Puede que puedas cambiar algún hábito para mejorar tus digestiones o prevenir los posibles malestares que podrían aparecer. ¡Te animo a que pruebes diferentes plantas digestivas y descubrir todos los beneficios de encontrar aquella combinación que mejor se adapte a tus necesidades!